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domingo, 12 de julio de 2009


Un cigarrillo es la mejor compañía cuando vas a decirle adiós a alguien…


Un cigarrillo es la mejor compañía para la soledad, para las noches de insomnio, cuando calificas el final de tu día como si fuera el final de una pesadilla, cuando estás nervioso de comenzar otra vez…cuando no tienes ganas de despertar…


La música que te gusta, cualquiera que sea, es perfecta para acompañar aquel cigarrillo, que se esfuma así como tus ganas de seguir sonriendo. Cuando te consumes por dentro no esperes la compañía de alguien, de un amigo, de un familiar, de una esperanza. Deja todo morir, deja que la vida se haga tan frágil como un cigarrillo consumido por tus pulmones, deja que el dolor se vaya acumulando en tu boca en cada aspiración, afróntalo llevándolo hasta el corazón y luego ten la valentía de votarlo al aire y dejarlo ir…cuando el cigarrillo se haya consumido y la canción se haya terminado, estarás listo para seguir, para dormir o para llorar.


Y si un cigarrillo no alcanza o los tres minutos de una canción no fueron suficientes, sigue caminando, de seguro tienes un cigarrillo más por ahí y el reproductor tendrá la misedicordia de regalarte otros tres minutos de aquel misterioso jarabe hecho de mágica melodía. Mientras el dolor este presente no busques salvación, no la habrá…déjate morir y vuelve a comenzar…


Como un nuevo cigarrillo…como una nueva canción.